Blog CUENTO: Nina (XI) Patave.

CUENTO: Nina (XI) Patave.


 
La
naturaleza juega con nosotros mostrando su capacidad y fortaleza. Moviliza la
genética de su más simple estructura para enseñarnos formas curiosas: perfiles
humanos en montañas, verduras que semejan rostros, formas de cuerpos que se
desarrollan en otros elementos. Curiosidades donde nuestra imaginación y su
juego recrean extraños seres fuera de su medio.
Nina se ha acercado
para ver la calamidad provocada por joko y jake. Hay tanto desastre que ahora
es una huertecita  sucia y abandonada. Sentada observando la alborotada
tierra fija la atención, observa y dice; qué raro, se han comido todo, no han
dejado nada excepto una pequeña patata.
La coge y se da cuenta
que la patatita tiene forma de ave ¡ah, ya sé porqué no la comieron, porque en
la oscuridad de la noche creyeron que era un pajarito!
Junto a ella se sienta
Noemí que observando las formas de la diminuta patata, simpatiza al ver su
frágil volumen.  ¡Cómo se divierte la naturaleza! Es exactamente igual que
un pajarito y Nina responde; esa fue su suerte, pues creyéndola ave no rumiaron
ni aplastaron lindo esbozo.
Nina da pequeños
soplos, la limpia de impurezas y al volatilizar la arena y reducir su peso,
afloran tiernas plumitas del reducido tubérculo. Después bostezan dos agujitas
con delgaditos deditos, un diminuto pico y vivaces ojillos. Nina y Noemí
presencian  violento cambio, veloz y acelerada muda, tránsito instantáneo
guiado por varita y mago invisible.
La pequeña ave
despierta de su letargo, se encuentra amparada y segura en sus brazos. Nina va
a meterlo en el bolsillo, pero al ver que se mueve, piensa en jaulita, comida y
cuidados.
Desde muy temprana
edad, Nina tuvo certeza que los animales y en especial las aves, tenían la
facultad de leer el pensamiento de otros seres, incluyendo a humanos, y, la
pequeña ave al verse encerrada en jaulita, alza el vuelo escapando de sus
brazos. Nina regocijada de su ternura tarda en comprender el motivo de su
vuelo, hasta que más tarde, antes de entrada la noche, desde las ventanas del
comedor lo ve en el patio dando saltitos.

Nina guarda comida a
escondidas y tras terminar, sale a alimentarlo. Mientras Patave come de su
mano, ella le habla de sus sueños.  
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