Blog Desde la cima.

Desde la cima.

Tras
un lapso de tiempo sin divagar con seres 
verdes, hoy el ensueño fue gratificante.

Hace
tiempo tuve la certeza de que por mucho que intentara copiar a la naturaleza, jamás
llegaría a retratar su  inmensa belleza.
Pensé que para reflejar un instante está la fotografía, porque  pese a no ser capaz de igualarla, sustrae por
segundos parte de su inigualable hermosura.

Ese
pensamiento, esa decisión me dio libertad. 
Dejé libre pinceles, me llené de ideas y colores, y obediente, como
un cordero, dejo hacer a la mente lo que dicta. Empecé a arbolear a seres sumidos
en belleza, poderosos del silencio.

Anoche,
íbamos paseando por la espesura de un denso bosque. En paseos, cuando salimos a
encontrarnos con la naturaleza,  realizamos
recesos, breves paradas para observar  con
deleite suaves e estilizados troncos, rizados contornos, vestiduras rugosas… y
de pronto, en un breve descanso, mirando altas ramas cubiertas de copiosas
hojas, siento que el árbol intenta comunicar, percibo que habla en un lenguaje
que no comprendo. 

Desconcertada
al no entender sus delicados cuchicheos, tras segundos, me veo  transportada  al interior de su solemne cuerpo. Su alta estampa
me eleva rápidamente hacia la cumbre por el centro ahuecado de su leño. Sin
dolor, sin presión, voy sintiendo el roce de millones de finas hebras, raíces contactando
con frágiles sacudidas y temblores. Mis neuronas reciben los seísmos de sus fibras
y quedo estremecida por la magnitud de humildad y nobleza.

Durante
el trayecto de elevación hasta la copa, por instantes siento a mi organismo gozar
como si me hubieran inyectado una droga placentera. Considerándome privilegiada,
disfrutando de vivir algo único, observo que por el mismo hueco descienden dos
caballeros bajando fugaz…solo hay tiempo de cruzar apresuradas pupilas de ventura
y dicha.

Al
llegar a la cresta reparo un frío inmenso al divisar lo que  millones de seres callados contemplan. No
existe voz, vocablo o  verbo capaz de  expresar lo que se siente muy dentro desde la
cima del colosal árbol. Tras un breve tiempo de letargo por el panorama observado,
empiezo a  comprender, ahora siento lo
que querías decirme.

Tu
legado, logrado por la forma más pura e íntima “contacto a través de sinapsis, pensamientos
y mensajes entre seres diferentes” me alza a tu cúpula para contemplar bellos
horizontes, tu  universo, nuestro mundo inmerso
en devastación y peligro.
www.relatosdepatricia.blogspot.com.es

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