Blog Canto de estrellas.

Canto de estrellas.

Naufragando en la oscuridad, rodeados de
negrura  infinita, anoche, en la Estación Espacial Internacional ISS,
sucedió un evento inolvidable. Una odisea, una  locura y a su vez un
trance glorioso, acaso… un sibilino delirio.
Cumplida la jornada, el equipo  de
seis astronautas que anidan la nave, consumen el último refrigerio
confraternizando entre alusiones y risas y, antes de sucumbir al sueño, 
evocan añoranzas terrenales deleitando nostalgia, acariciando sentidos hacia el
abismo selecto y profundo, izando el espíritu con los Conciertos de
Brandemburgo de J. S. Bach.
Con la genial idea de compartir su gloria,
maximizan y expanden el volumen  hacia la órbita terrestre, enalteciendo
la obra de J. S. Bach al vasto infinito.
Ocurrió casi al instante, algo sucedió que
no pudieron explicar. Fue como si la energía y materia oscura que expande,
nutre e impregna al cosmos, cobrara vida.
El glacial externo de la nave se sintió
cuajada de deliciosas formas, y como entumecido, como si un titán despertara
tras largo letargo, dócilmente arropó la estación de escurridizas algas
sacudiendo sumiso leves sacudidas.
Mientras esto sucedía, la tripulación
desde el interior siente estar fuera, como si estuvieran realizando paseo espacial
sin trajes que les proteja vislumbrando entes de diferentes formas, que
impactados escuchan sensibles al abrigo de iluminadas esferas, la capacidad y creatividad de
sentidos y sentimientos evolucionados por los seres de la tierra.
Fuera de la nave infinidad de luciérnagas
de diferentes cuerpos y extrañas formas rodean la ISS de inmenso albor
eludiendo vislumbrar  y ensamblar equipos, bloqueando satélites y total
comunicación con la azulada esfera…y entre vasta y solemne oscuridad desde el
centro de control y seguimiento de la tierra se oye fluir la armonía de J.S.
Bach.
Cuando la música cesó, todo parecía volver
a la normalidad, pero tan pronto quisieron hablar, para conocer si cada uno
había sufrido la misma experiencia, se dieron cuenta que en quietud, se
hallaban todos dentro de cada uno. Sintieron ser un solo ser, sentían el latido
de un solo corazón, y sintieron el poder del intelecto agrupados en una sola
mente.

Al unísono, la primera impresión fue como
si la materia y energía intocable e invisible pudiera aflorar como respuesta a
estímulos musicales, materia y energía ocultas que se manifiesta viva ante
estímulos auditivos y neuronales… ¿cómo es posible que algo que no se puede
ver, tocar, sentir, sin forma física que lo defina ni lo componga, carente de
sentidos, responda y vibre como si tuviera inteligencia?
www.relatosdepatricia.blogspot.com.es

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